En el día 15 de sus respectivos mandatos, José Antonio Kast (25 de marzo de 2026) y Gabriel Boric (25 de marzo de 2022) enfrentaron el desafío común de todo gobierno nuevo: convertir las promesas de campaña en acciones concretas, con una ciudadanía expectante y una oposición vigilante. Kast concentró su segunda semana en la agenda de seguridad pública, eje central de su campaña presidencial. Coordinó con Carabineros y la PDI, instruyó medidas de control migratorio y evaluó la continuidad del estado de emergencia en la Macrozona Sur. Su gobierno proyectaba una imagen de autoridad y resultados medibles a corto plazo. Boric, en su día 15, gestionaba las expectativas generadas por su programa de transformaciones sociales, mientras la Convención Constitucional sesionaba en paralelo como gran telón de fondo político. Su equipo trabajaba en la reforma tributaria y buscaba establecer canales de diálogo en La Araucanía, un enfoque que ese mismo día enfrentaría su primera prueba de fuego: la ministra del Interior Izkia Siches fue recibida con disparos al aire en la comunidad de Temucuicui, en un incidente que marcó el tono de los meses siguientes. Ambos presidentes iniciaron con aprobaciones similares —Boric con 50% y Kast con cifras en torno al 48%— dentro del rango típico de luna de miel presidencial en Chile, aunque más moderadas que las de sus predecesores, reflejando la creciente polarización del electorado.
En el día 15 de gobierno, la aprobación de Boric (50%, CADEM marzo 2022) superaba ligeramente a la estimada para Kast (en torno al 48%), pero ambos se encontraban dentro del rango típico de luna de miel presidencial en Chile. A modo de referencia histórica, Sebastián Piñera en su segundo mandato (2018) alcanzó aproximadamente un 58% en su segunda semana, y Michelle Bachelet en su segundo período (2014) registró cifras similares. Las aprobaciones más moderadas de Kast y Boric al inicio de sus respectivos mandatos reflejan la creciente polarización del electorado chileno, donde cada vez es más difícil para un presidente electo generar adhesión más allá de su propio bloque político.
Kast refuerza agenda de seguridad y anuncia medidas de control migratorio en su segunda semana de gobierno
- Reuniones de coordinación con el Alto Mando de Carabineros y la PDI para implementar el plan de seguridad pública anunciado en campaña
- Instrucciones al Ministerio del Interior para acelerar procesos de expulsión administrativa de migrantes con antecedentes penales
- Evaluación de la continuidad y eventual ampliación del estado de emergencia en la Macrozona Sur (La Araucanía y Biobío)
- Preparación de proyectos de ley en materia de seguridad para envío al Congreso, incluyendo endurecimiento de penas para delitos violentos
“Los chilenos nos eligieron para restaurar el orden y la seguridad. No vamos a defraudar esa confianza. Cada día que pasa es un día donde este gobierno trabaja para que las familias puedan vivir tranquilas.
“La inmigración ilegal tiene que terminar. Vamos a aplicar la ley con toda la firmeza que corresponde, sin excepciones.
La agenda de seguridad fue el eje central de la segunda semana del gobierno de Kast. Se intensificaron las coordinaciones con las policías para aumentar la presencia en barrios con altos índices delictuales y se anunciaron metas de reducción de delitos para los primeros 100 días. El ministro del Interior sostuvo reuniones con fiscales regionales para alinear prioridades de persecución penal con las del Ejecutivo.
Kast instruyó a la Subsecretaría del Interior para acelerar los procesos de expulsión de extranjeros con antecedentes penales. Se anunció la revisión de convenios internacionales en materia migratoria y el reforzamiento de controles fronterizos en el norte del país, retomando y endureciendo políticas que habían sido parcialmente implementadas en gobiernos anteriores.
El gobierno evaluó la situación en La Araucanía y el Biobío, donde el estado de emergencia continuaba vigente. Kast reafirmó su postura de mantener presencia militar en la zona mientras persistieran actos de violencia rural, optando por una estrategia de control de orden público como primera respuesta.
A dos semanas del inicio del gobierno, continuaba el proceso de nombramiento de subsecretarios y jefes de servicio. Algunos perfiles de línea conservadora en áreas como educación y cultura generaron debate público y críticas desde sectores de centroizquierda, mientras la coalición oficialista los defendía como coherentes con el programa de gobierno.
Boric enfrenta su segunda semana entre ajustes de expectativas, la reforma tributaria y el primer incidente en La Araucanía
- Reunión con el comité político ampliado para definir prioridades legislativas del primer trimestre
- Avance en la preparación del proyecto de reforma tributaria, pieza central del financiamiento del programa de gobierno
- Visita a comunas vulnerables de Santiago para relevar la agenda social del gobierno
- Gestiones para establecer canales de diálogo con comunidades mapuche en La Araucanía, en paralelo a la evaluación del estado de emergencia vigente
“Gobernar es mucho más complejo que hacer campaña. Lo sabíamos, pero ahora lo vivimos. Vamos paso a paso, con responsabilidad y sin perder el sentido de urgencia que la ciudadanía nos demanda.
“No vamos a resolver en 15 días lo que se acumuló durante décadas, pero sí vamos a dar señales claras de hacia dónde va este gobierno.
El equipo económico liderado por el ministro de Hacienda Mario Marcel trabajaba en los detalles del proyecto de reforma tributaria, que buscaba recaudar entre 4 y 5 puntos del PIB durante el período de gobierno. El proyecto era considerado la base financiera de las reformas en salud, pensiones y educación prometidas en campaña.
Mientras Boric iniciaba su gobierno, la Convención Constitucional continuaba elaborando el borrador de nueva Constitución. Aunque formalmente independiente del Ejecutivo, el proceso constituyente dominaba el debate político del momento. Boric había expresado apoyo al proceso, pero comenzaban a surgir tensiones internas en la coalición por algunas propuestas consideradas de difícil viabilidad electoral.
El 25 de marzo de 2022, la ministra del Interior Izkia Siches realizó su primera visita a La Araucanía buscando establecer un diálogo con comunidades mapuche. En la localidad de Temucuicui fue recibida con disparos al aire, lo que obligó a la comitiva a retirarse. El incidente generó una crisis política inmediata, cuestionamientos a la estrategia del gobierno en la zona y marcó el inicio de un período de alta tensión para el equipo de Boric en materia de seguridad.
Las primeras encuestas del gobierno de Boric mostraban una aprobación cercana al 50%, dentro del rango típico de inicio de mandato. Sin embargo, ya se percibían señales de cautela en sectores moderados respecto a la capacidad del equipo ministerial —el más joven de la historia de Chile— para gestionar los desafíos del país. La oposición mantenía una postura crítica pero aún sin confrontación abierta.
Comparación directa
El principal punto de convergencia en el día 15 de ambos gobiernos fue La Araucanía y la Macrozona Sur. Los dos presidentes debieron tomar decisiones sobre el estado de emergencia y la forma de abordar el conflicto en la zona. También coincidieron en la tarea de definir sus prioridades legislativas para el primer trimestre y en gestionar las expectativas generadas durante la campaña.
La diferencia más marcada fue el eje prioritario de cada gobierno: Kast concentró su energía en seguridad pública y control migratorio, proyectando resultados medibles a corto plazo; Boric priorizó la agenda social y la reforma tributaria como instrumento de transformación estructural. Frente a La Araucanía, Kast optó por mantener y reforzar la presencia militar, mientras Boric intentó abrir canales de diálogo con comunidades mapuche —iniciativa que ese mismo día enfrentó su primera crisis con el incidente de Temucuicui—. En cuanto a los cuestionamientos recibidos, Kast fue criticado por los perfiles de algunos nombramientos en áreas sensibles, mientras Boric enfrentó dudas sobre la experiencia de su equipo para gestionar situaciones de alta complejidad.
Kast gobernaba en 2026 en un Chile marcado por la fatiga acumulada tras la pandemia, el resultado negativo de dos procesos constitucionales (2022 y 2023) y una crisis de seguridad agravada por el crimen organizado transnacional. Boric, en 2022, gobernaba en un Chile que aún procesaba el estallido social de 2019, con una Convención Constitucional en marcha que generaba expectativas y controversias simultáneamente, y una economía en recuperación post-COVID pero con inflación creciente. En el plano internacional, en marzo de 2022 la guerra en Ucrania acababa de comenzar, generando incertidumbre global; en marzo de 2026, el escenario geopolítico había evolucionado hacia nuevas tensiones y realineamientos. Estos contextos distintos condicionaron los márgenes de acción y las prioridades de cada gobierno desde sus primeros días.