En su día 11 de gobierno, tanto José Antonio Kast (2026) como Gabriel Boric (2022) tuvieron a la seguridad pública como tema dominante de la agenda, aunque con enfoques opuestos y contextos distintos. Boric enfrentó una crisis de credibilidad temprana tras el fallido viaje de su ministra del Interior, Izkia Siches, a La Araucanía, y debió mantener el estado de excepción que había criticado en campaña. Kast, en cambio, avanzaba en coherencia con sus promesas de mano dura: reforzó el control fronterizo en el norte y se reunió con las cúpulas policiales para implementar su plan de seguridad. Ambos presidentes enfrentaron, simultáneamente, la presión por la Macrozona Sur y la crisis migratoria del norte, los dos frentes que históricamente ponen a prueba la capacidad de gestión temprana de cualquier gobierno chileno.
Tanto Boric como Kast enfrentaron en su día 11 la misma paradoja presidencial chilena: la seguridad pública domina la agenda desde el primer momento, independientemente del signo político del gobierno. Boric debió mantener un estado de excepción que había criticado en campaña; Kast debió demostrar que su mano dura era más que retórica. En ambos casos, la Macrozona Sur y la crisis migratoria del norte fueron los dos frentes simultáneos que pusieron a prueba la capacidad de gestión temprana. La historia sugiere que ningún presidente chileno reciente ha podido ignorar estos dos ejes, sin importar lo que prometió antes de llegar a La Moneda.
Kast refuerza agenda de seguridad y control migratorio en su segunda semana de gobierno
- Continuación de la implementación de medidas de control fronterizo reforzado en la zona norte del país (regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá)
- Reunión con el Alto Mando de Carabineros y la PDI para coordinar el plan de seguridad pública en la Región Metropolitana
- Instrucción al Ministerio del Interior para acelerar la tramitación de la Ley de Infraestructura Crítica y reformas al sistema penal
“Cada día que pasa sin actuar con firmeza es un día que les regalamos a los delincuentes. Este gobierno no va a titubear.
“Le dije a los generales: tienen todo el respaldo político para hacer su trabajo. No vamos a perseguir a quienes nos protegen.
El gobierno de Kast intensificó las reuniones con las cúpulas de las Fuerzas de Orden y Seguridad para implementar su plan de seguridad '100 días'. Se anunciaron patrullajes reforzados en comunas críticas de Santiago, Valparaíso y Concepción. El Ministerio del Interior señaló que se buscaría ampliar las facultades de control de identidad preventivo.
Se reportó un aumento en la presencia militar en pasos no habilitados en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá. Organizaciones de derechos humanos expresaron preocupación por las condiciones de los migrantes interceptados y por la falta de protocolos claros de asilo. El gobierno defendió las medidas como necesarias para restaurar el orden.
Parlamentarios del Frente Amplio y del Partido Comunista criticaron lo que calificaron como una 'militarización de la política migratoria' y advirtieron que presentarían recursos ante la Contraloría. Sectores de la ex Concertación adoptaron una postura más cauta, señalando que apoyarían medidas de seguridad siempre que respetaran el marco legal vigente.
Boric enfrenta crisis por fallido viaje de Siches a La Araucanía y busca reencauzar agenda de seguridad
- Reunión de gabinete para evaluar la situación de seguridad en la Macrozona Sur tras el incidente del viaje de la ministra Siches a Temucuicui (15 de marzo)
- Anuncio de que se mantendría el estado de excepción en las provincias de Biobío y Arauco, pese a las críticas de sectores de su propia coalición
- Instrucciones al equipo legislativo para priorizar la agenda de seguridad ciudadana junto con las reformas sociales comprometidas en campaña
“No vamos a ser ingenuos. La seguridad de las personas es prioridad, y vamos a actuar con toda la fuerza del Estado, pero siempre dentro del Estado de derecho.
“Entendemos que hay urgencia. La gente necesita sentirse segura en sus casas y en sus barrios.
El 15 de marzo de 2022, la ministra del Interior, Izkia Siches, intentó visitar la comunidad de Temucuicui en el marco de la estrategia de diálogo del gobierno. Fue recibida con disparos al aire, lo que generó un fuerte impacto mediático y obligó a Boric a recalibrar su estrategia para la Macrozona Sur, moderando el enfoque exclusivamente dialogante prometido en campaña.
Pese a que durante la campaña Boric había sido crítico del uso de estados de excepción por parte del gobierno de Piñera, la realidad lo obligó a mantener la medida. Esto generó tensiones internas con el Partido Comunista y sectores del Frente Amplio. La decisión fue, sin embargo, bien recibida por la oposición de derecha y sectores moderados.
La Convención Constitucional continuaba sesionando y votando normas para la propuesta de nueva Constitución. Las comisiones temáticas estaban en plena deliberación, y ya se perfilaban propuestas polémicas sobre plurinacionalidad y derechos de la naturaleza que generaban debate público. Boric mantenía un apoyo explícito al proceso.
Las primeras mediciones de CADEM tras la asunción mostraban una aprobación inicial relativamente alta, pero con señales de desgaste rápido asociadas al episodio de La Araucanía. La expectativa ciudadana era alta, pero la confianza en la capacidad de gestión del nuevo equipo comenzaba a erosionarse tempranamente.
Comparación directa
Seguridad pública como eje central de la agenda en la segunda semana de gobierno. Ambos presidentes enfrentaron la presión ciudadana por resultados en materia de orden público y debieron tomar decisiones que tensionaban sus propias bases políticas.
Boric llegó al poder prometiendo diálogo y un enfoque de derechos humanos para el conflicto en La Araucanía, pero la realidad lo obligó a mantener el estado de excepción y a moderar su discurso, generando frustración en su base de izquierda. Kast, en cambio, llegó con un mandato explícito de mano dura y sus primeras medidas fueron coherentes con esa promesa, lo que le generó respaldo en su base pero críticas de la oposición y organismos de derechos humanos. Mientras Boric enfrentaba una crisis de credibilidad temprana por el episodio Siches-Temucuicui, Kast gozaba de mayor alineamiento entre discurso y acción en seguridad, aunque con cuestionamientos sobre proporcionalidad y respeto a los derechos fundamentales.