El tercer día de gobierno es, en ambos casos, un domingo: el primer fin de semana de un nuevo presidente. Es el momento en que la adrenalina del cambio de mando cede y comienza el trabajo real de gobernar. El 13 de marzo de 2022, Gabriel Boric vivía su primer domingo como el presidente más joven de la historia de Chile. Su gabinete —el primero paritario del país— comenzaba a organizarse, y la ministra del Interior Izkia Siches preparaba una visita a La Araucanía como gesto de diálogo con comunidades mapuche. El proceso constituyente seguía en marcha y el país salía lentamente de la pandemia. El 13 de marzo de 2026, José Antonio Kast atravesaba su propio primer domingo presidencial. Su gobierno había instalado desde el primer momento la seguridad pública como prioridad central, y el equipo ministerial trabajaba en la preparación de las primeras medidas ejecutivas de la semana siguiente, con foco en la situación de la macrozona sur. Ambos presidentes heredaron el mismo problema territorial —La Araucanía— pero con recetas opuestas: Boric apostó por el diálogo; Kast, por el orden y la presencia del Estado. Cuatro años y dos procesos constituyentes fallidos separaban estos dos domingos, pero el desafío estructural era el mismo: convertir promesas de campaña en decisiones de Estado.
Dos presidentes, el mismo territorio, recetas opuestas. En sus respectivos terceros días de gobierno —ambos domingos— Gabriel Boric y José Antonio Kast miraban hacia La Araucanía con estrategias diametralmente distintas: diálogo vs. orden. Boric llegó al poder como el presidente más joven de Chile (36 años), liderando la coalición más a la izquierda desde Salvador Allende. Kast llegó como el primer presidente del Partido Republicano, representando el giro más significativo hacia la derecha desde el retorno a la democracia en 1990. Entre ambos mandatos: dos plebiscitos constitucionales perdidos, una pandemia, y un país que cambió de prioridades.
Kast trabaja en su primer fin de semana presidencial con foco en seguridad pública y preparación de la agenda de la primera semana completa
- Revisión de reportes de seguridad interior, con atención a la situación en la macrozona sur (Araucanía y Biobío), según el esquema de trabajo del nuevo equipo de gobierno
- Coordinación interna entre el Presidente y el ministro del Interior para definir prioridades de la primera semana completa de gobierno
- Preparación de las primeras medidas ejecutivas a anunciar durante la semana del 16 de marzo
- Evaluación de la continuidad del estado de excepción constitucional en la macrozona sur, vigente desde el gobierno anterior
“Sin declaraciones públicas formales registradas para el 13 de marzo de 2026 (domingo). Las primeras declaraciones de la semana estaban previstas para el inicio de la jornada laboral del lunes 16 de marzo.
La agenda de seguridad fue el sello más claro del inicio del gobierno de Kast. Desde el cambio de mando, el nuevo ejecutivo había señalado que el combate al narcotráfico, el crimen organizado y la violencia en la macrozona sur serían sus prioridades inmediatas. El primer fin de semana, aunque sin actos públicos, estuvo marcado por la coordinación interna del equipo ministerial en torno a este eje. Esta prioridad respondía a una demanda ciudadana que había sido determinante en el resultado electoral: según encuestas previas a la elección, la seguridad era la principal preocupación de los chilenos al momento de votar en 2025.
El gabinete de Kast combinaba figuras del Partido Republicano con aliados de Chile Vamos, configurando la coalición de derecha más amplia desde el retorno a la democracia. El primer fin de semana fue también un momento de alineamiento interno: los nuevos ministros recibían sus primeras instrucciones y comenzaban a conocer el funcionamiento de sus carteras. La composición del gabinete había generado debate público: sectores moderados de la derecha valoraban la inclusión de figuras de Chile Vamos, mientras el ala más dura del Partido Republicano esperaba señales de ruptura clara con las políticas del gobierno anterior.
Los mercados financieros habían reaccionado con moderado optimismo al resultado electoral y al cambio de mando. El peso chileno y la bolsa mostraban estabilidad en los primeros días, y el mundo empresarial esperaba señales concretas en materia de política fiscal y tributaria durante la primera semana completa de gobierno.
Boric enfrenta su primer domingo presidencial con un gabinete paritario en rodaje y la visita a La Araucanía en preparación
- Consolidación de las primeras instrucciones ministeriales entregadas tras la asunción del 11 de marzo de 2022
- La ministra del Interior Izkia Siches preparaba su primera visita a La Araucanía, anunciada públicamente para los días siguientes, como gesto de diálogo con comunidades mapuche
- Coordinación del equipo de gobierno para la presentación de las primeras medidas sociales durante la semana entrante
- Continuidad de la transición administrativa con equipos del gobierno saliente de Sebastián Piñera
“En sus primeras horas de gobierno, Boric había señalado que buscaría 'gobernar para todos los chilenos y chilenas', con énfasis en la recuperación económica post-pandemia y la ampliación de derechos sociales.
“Sin declaraciones públicas formales registradas específicamente para el domingo 13 de marzo de 2022.
Con 36 años, Gabriel Boric se convertía en el presidente más joven de Chile. Su coalición —Apruebo Dignidad, que incluía al Partido Comunista y al Frente Amplio— representaba el giro más significativo hacia la izquierda desde el gobierno de Salvador Allende. El primer fin de semana estuvo marcado por la expectativa nacional e internacional: medios de todo el mundo cubrían el fenómeno Boric como parte de una ola progresista en América Latina. En Chile, el ambiente era de cautela optimista entre sus partidarios y de preocupación moderada en el mundo empresarial, que esperaba señales claras sobre la política económica.
Uno de los temas más sensibles del inicio del gobierno fue la situación en la macrozona sur. La ministra Izkia Siches anunció una visita a La Araucanía como señal de cambio de enfoque respecto al gobierno de Piñera, que había mantenido el estado de excepción en la zona. La visita se concretaría días después y terminaría siendo un episodio polémico: la comitiva fue recibida con disparos al aire en la comunidad de Temucuicui, generando una crisis política en los primeros días del gobierno. La preparación de esta visita durante el primer fin de semana reflejaba la apuesta del gobierno por el diálogo como herramienta principal para abordar el conflicto mapuche.
La Convención Constitucional —elegida en 2021 para redactar una nueva Constitución— seguía sesionando en paralelo al inicio del nuevo gobierno. Boric había sido uno de los principales impulsores del proceso constituyente nacido del estallido social de octubre de 2019. El plebiscito de salida estaba programado para septiembre de 2022, lo que añadía una capa de complejidad política al inicio del mandato: el gobierno debía gobernar mientras el marco constitucional del país estaba en disputa.
El gabinete de Boric fue el primero paritario en la historia de Chile, con igual número de ministras y ministros. Las figuras más destacadas eran Izkia Siches en Interior —primera mujer en ocupar ese cargo— y Maya Fernández en Defensa. La decisión fue celebrada por sectores progresistas y cuestionada por la oposición, que señalaba falta de experiencia en algunos nombramientos. Este debate marcó la cobertura mediática del primer fin de semana.
Comparación directa
La Araucanía como herencia compartida: ambos presidentes enfrentaron en su tercer día la macrozona sur como uno de los problemas más urgentes del Estado chileno. La diferencia está en el enfoque: Boric preparaba una visita de diálogo de su ministra del Interior con comunidades mapuche; Kast evaluaba la continuidad del estado de excepción y el reforzamiento de la presencia de fuerzas de seguridad en la zona.
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Cuatro años separan estos dos domingos presidenciales, pero parecen dos países distintos en sus prioridades. Boric asumió en un Chile que salía de la pandemia de COVID-19, con una economía golpeada por los retiros de fondos de AFP, inflación creciente y un proceso constituyente que dividía al país. El estallido social de 2019 era la referencia política dominante. Kast asumió en un Chile donde la seguridad se había convertido en la principal preocupación ciudadana, tras el fracaso de dos procesos constituyentes (2022 y 2023), el aumento del crimen organizado y una inmigración irregular que había transformado el debate público. El electorado había girado hacia la derecha de manera clara.