Tres semanas de gobierno: Kast consolida agenda de seguridad, Boric enfrentaba el proceso constituyente. El día 1 permite comparar dos estilos de gobierno opuestos ante desafíos similares: ambos presidentes debían traducir promesas de campaña en acciones concretas, gestionar un Congreso sin mayorías propias y mantener la confianza de sus bases electorales. Kast priorizó el orden público y las señales pro-mercado; Boric apostó por la agenda social y el acompañamiento al proceso constituyente. Ambos registraron aprobaciones cercanas al 50%, la típica 'luna de miel' presidencial chilena.
En sus primeras tres semanas, ambos presidentes registraron niveles de aprobación similares cercanos al 50%, reflejando la típica 'luna de miel' presidencial chilena. Sin embargo, la composición de quienes los aprobaban era radicalmente distinta: Kast con fuerte respaldo en sectores ABC1 y adultos mayores; Boric con mayor apoyo en jóvenes y sectores populares. Históricamente en Chile, la aprobación presidencial tiende a caer de forma significativa después del primer trimestre de gobierno, cuando la gestión cotidiana reemplaza al entusiasmo inicial.
Kast cumple tres semanas consolidando agenda de seguridad y enviando señales pro-mercado
- Continuación de la implementación del Plan Nacional de Seguridad Pública anunciado en los primeros días de gobierno
- Seguimiento a instrucciones dadas a Fuerzas Armadas y Carabineros para reforzar el control fronterizo en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá
- Gestión diplomática con países vecinos en materia de migración irregular y crimen transnacional
- Avance en la tramitación de proyectos de ley en materia de seguridad enviados al Congreso durante las primeras semanas
- Reunión de coordinación con el equipo económico para evaluar las primeras señales de los mercados tras el cambio de gobierno
“Llevamos tres semanas trabajando sin descanso para devolverle la seguridad y la tranquilidad a las familias chilenas. Este gobierno cumplió y seguirá cumpliendo.
“Chile necesita orden, y este gobierno va a poner orden. No vamos a permitir que el narcotráfico y la delincuencia sigan ganando terreno.
El gobierno de Kast mantiene como eje central de sus primeras semanas la agenda de seguridad. Se han desplegado efectivos militares adicionales en la frontera norte para combatir el ingreso irregular de migrantes y el tráfico de drogas. El Ministerio del Interior ha reportado las primeras cifras de operativos bajo la nueva estrategia. La oposición ha cuestionado el enfoque exclusivamente represivo y ha demandado políticas integrales que incluyan prevención y reinserción social. Organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por el trato a migrantes en la zona fronteriza.
Tras tres semanas de gobierno, los mercados financieros han respondido positivamente a las señales pro-inversión del equipo económico. El dólar ha mostrado relativa estabilidad y la bolsa un comportamiento moderadamente optimista. El Ministerio de Hacienda ha reiterado el compromiso con la responsabilidad fiscal y la reducción del gasto público. Sectores empresariales han valorado las primeras medidas de simplificación regulatoria, aunque analistas advierten que los desafíos estructurales de la economía chilena requieren reformas de mayor profundidad aún no delineadas con claridad.
El gobierno de Kast enfrenta un Congreso sin mayoría absoluta, lo que ha obligado a buscar acuerdos con sectores de Chile Vamos y otros partidos de centroderecha. Las primeras tres semanas muestran una relación tensa pero funcional con la oposición en temas de seguridad, donde existe cierto consenso transversal, pero con diferencias profundas en materias de derechos humanos, migración y política social.
En su día 1, Boric enfrentaba inflación creciente, el conflicto en La Araucanía y el proceso constituyente en marcha
- Avance en las primeras medidas sociales del plan de gobierno, incluyendo mejoras al IFE y bonos de emergencia para hogares vulnerables
- Seguimiento al trabajo de la Convención Constitucional, que se encontraba en pleno funcionamiento redactando la propuesta de nueva Constitución
- Gestión del estado de excepción heredado en la Macrozona Sur, con episodios de violencia rural que persistían en La Araucanía
- Preparación de la reforma tributaria, uno de los proyectos emblema del gobierno
- Diálogo con organizaciones sociales y sindicales sobre la agenda de derechos laborales
“Gobernar es mucho más difícil que hacer campaña, pero estamos aquí para cumplirle a Chile, especialmente a quienes más lo necesitan.
“No vamos a resolver en tres semanas lo que se acumuló en décadas, pero cada día estamos dando pasos concretos para un Chile más justo.
A fines de marzo de 2022, la Convención Constitucional llevaba meses funcionando. El gobierno de Boric expresaba apoyo al proceso manteniendo distancia institucional. El debate constituyente dominaba la agenda política nacional, con encuestas que comenzaban a mostrar una tendencia preocupante para el Apruebo, aunque faltaban meses para el plebiscito de septiembre de 2022. El gobierno intentaba equilibrar su respaldo al proceso con la necesidad de mostrar resultados concretos en materias urgentes como inflación, seguridad y reactivación económica.
Chile enfrentaba a fines de marzo de 2022 una inflación creciente, impulsada por los retiros de fondos de pensiones, los IFE masivos del gobierno anterior y factores globales como la invasión rusa a Ucrania iniciada en febrero de 2022. El Banco Central había comenzado un ciclo agresivo de alzas de tasas de interés. El equipo económico liderado por el ministro Mario Marcel buscaba transmitir señales de responsabilidad fiscal para calmar a los mercados. El dólar se mantenía en niveles elevados cercanos a los 800 pesos.
El gobierno de Boric heredó un estado de excepción en la Macrozona Sur que representaba un dilema político significativo: había criticado la medida durante la campaña, pero los episodios de violencia rural continuaban. En las primeras semanas se apostaba por un enfoque de diálogo con comunidades mapuche. La situación generaba críticas desde la derecha, que demandaba mano dura, y desde sectores de la propia coalición, que pedían una solución política integral al conflicto histórico.
Comparación directa
Ambos presidentes enfrentaron en su día 1 el desafío de traducir promesas de campaña en acciones concretas, con agendas dominadas por la seguridad pública y la situación económica. Ambos debían gestionar expectativas elevadas de sus bases electorales mientras navegaban un Congreso sin mayorías propias. Ambos registraron aprobaciones similares cercanas al 50%, reflejo de la típica luna de miel presidencial chilena.
Las prioridades divergen radicalmente: Kast puso la seguridad y el orden público como eje central con presencia militar en fronteras, mientras Boric priorizó la agenda social y el acompañamiento al proceso constituyente. En lo económico, Kast enviaba señales pro-mercado y de reducción del gasto estatal; Boric apostaba por una reforma tributaria redistributiva en un contexto de inflación alta. En política exterior, Kast buscaba alianzas con gobiernos de derecha en la región; Boric se alineaba con una agenda progresista latinoamericana. El estilo comunicacional también difiere: Kast con un tono de autoridad y orden, Boric con un lenguaje más cercano y empático.
Kast asumió en un contexto de fatiga ciudadana con la inseguridad y el crimen organizado como principal preocupación, tras un gobierno de Boric criticado por su manejo de estos temas. Boric asumió en un Chile post-estallido social y en recuperación de la pandemia, con un proceso constituyente en marcha que generaba enormes expectativas de cambio. El escenario internacional también difería: en marzo de 2022 la guerra en Ucrania recién comenzaba y generaba incertidumbre global en precios y mercados; en marzo de 2026 el contexto geopolítico presenta sus propios desafíos con tensiones comerciales globales y la situación en América Latina.